Reseña: "Alpha-Plus", edición de Kamilia Kard

Reseña: "Alpha-Plus", edición de Kamilia Kard

 
Autorretrato,  de Alfred Stieglitz, 1886

Autorretrato, de Alfred Stieglitz, 1886

Alpha-Plus es una antología de ensayos sobre artes visuales, editada por Kamilia Kard el año 2016, en donde se reúnen textos de teóricos y artistas que trabajan en el contexto Post-Internet, un término que la artista, curadora y teórica Marisa Olson acuñó el año 2008, y que en esta publicación es examinado ampliamente. Según Olson, este post en el término no refiere a la condición generacional de un arte creado como respuesta histórica a Internet,  sino a la creación de obras en un mundo que ha sido irreversiblemente afectado por su existencia.

Se ha escrito profusamente sobre el post-Internet en los últimos años, al punto que muchas veces el término funciona como un comodín (pienso cuando se escribe en la prensa sobre los millenials o, hace unos años, los hipsters). Sospecho, y creo que justificadamente, que el término suele funcionar como una importación neo-colonialista, una moda donde se confunden tendencias estéticas y posiciones críticas con un cinismo desafectado.

Pues bien, Alpha-Plus es una antología bastante particular dentro del conjunto de publicaciones que refieren a este fenómeno: los autores y artistas reunidos no representan, en su mayoría, la perspectiva desafectada que suele asociarse con la idea de hacer arte en la era de Internet. Autores y artistas como Domenico Quaranta, Régine Debatty, Elisa Giardina Papa y la mencionada Marisa Olson, proponen lecturas diferentes a las condiciones de producir y percibir el arte y la cultura contemporáneas con un posicionamiento crítico y no cínico. Los textos de Quaranta, por ejemplo, describen estas condiciones recurriendo a diferentes modos de escritura y, evitando algunas reacciones comunes al post-Internet (un optimismo maníaco o pesimismo extremo), describe las condiciones afectivas de quienes viven en nuestros tiempos entre el mundo real y el mundo virtual: casi toda la humanidad, sin importar a qué lado de la brecha digital se encuentren.

Diagrama del  I Ching,  regalo del jesuita francés Joachim Bouvet a G. W. Leibniz,  1701

Diagrama del I Ching, regalo del jesuita francés Joachim Bouvet a G. W. Leibniz, 1701

En definitiva, esta es una selección muy estimulante de textos escritos por artistas y teóricos, que buscan darle sentido a la creación artística en el contexto digital donde nos desenvolvemos, donde las pugnas estéticas y políticas, los problemas de la globalización, la capitalización de los afectos y el auge de la economía de la atención—entre otros temas—, configuran un entorno acelerado que muchas veces resulta difícil de comprender y enfrentar, particularmente desde el campo de la cultura.

Situándome en el contexto particular de Latinoamérica, me parece muy importante reconocer el trabajo que ha hecho la editorial Vortex con la edición de esta antología en español y, más importante aún, en Chile, donde las artes vinculadas a los medios y lo digital tienden a una especificidad disciplinar que, por lo general, ahoga las posibilidades creativas al formarse nichos de creación, fondos concursables específicos, pequeños circuitos de auto-validación, y otros vicios del atrincheramiento que inhiben la apertura de diálogos verdaderamente transdisciplinares, más allá de juntar Arduinos y performance.

La curadora Giada Pellicari refiere a este último problema en su ensayo Post Something o La Necesidad de definir el Arte, a propósito de las subclasificaciones entre arte urbano, público, medial, etcétera, una situación que acaba perjudicando la elaboración de conceptos artísticos trascendentes y sustantivos, al concentrarse la atención sobre los medios (o recursos) utilizados. Pellicari llega a decir que esto sería una especie de enfermedad, al menos en cuanto a su percepción crítica, pues implica una clasificación forzosa de las obras (una verdadera “patología” del arte) donde se privilegian las especificidades de sus medios de producción. Con respecto a las “Artes Mediales”, sostiene:

Lo paradójico es que se basan en disciplinas que desobedecen a una definición clara y delimitada, se encuentran en constante transformación al momento de ser practicadas, y, además, es común que las instituciones las marginen en sus museos, eventos, libros y festivales en particular.

Luego, como contraejemplo, presenta el caso de artistas contemporáneos que evaden (o solucionan) estos problemas al no asumir una clasificación disciplinar específica. Camille Henrot, por ejemplo, cuya obra Grosse Fatigue (2014) no podría existir sin la experiencia que ofrece al espectador un navegador de Internet, con múltiples pestañas y ventanas en la pantalla de un computador. Sin embargo, Henrot no es considerada una “artista medial”, y su obra se inserta con naturalidad en las distintas instituciones del arte.

Ville d'Avray,  de Jean-Baptiste-Camille Corot,  circa  1867

Ville d'Avray, de Jean-Baptiste-Camille Corot, circa 1867

Este es solo uno de los tantos ensayos, textos y otras formas de escritura presente en esta antología, las que pueden aplicarse a nuestro contexto local y tienen el potencial de abrir una importante discusión hoy en nuestro país sobre la especificidad medial, los efectos culturales de las nuevas tecnologías y la pregunta por el presente y el futuro del arte en un contexto donde estar permanentemente conectado a Internet se ha vuelto, para bien o para mal, una condición natural de nuestra vida.

Un ejemplo notable de lo que señalo es la entrevista de Régine Debatty a Joana Moll. Debatty, fundadora y editora del blog We Make Money Not Art, le pregunta a Moll sobre sus obras centradas en investigar los efectos materiales de Internet, como DEFOOOOO…OOOREST, donde se visualiza la cantidad de árboles que se necesitan para absorber el CO2 generado por el motor de búsqueda Google.

De la misma manera, el artículo de Vladimir Demoule y Marie Koch (Hic Sunt Dracones) expone de manera elocuente los procesos de investigación artística donde lo tecnológico y digital no tratan solo un asuntos solipsistas, limitados a la representación del “sí mismo” y la subjetividad, pues también nos permiten explorar conceptos provenientes de la biología o la cartografía, tales como el “enactivismo” propuesto por el biólogo Francisco Varela, que el artista Flavien Théry menciona como inspiración para Spectre (2014), “una fuente de luz blanca que refleja en el suelo una franja de colores organizados de manera aleatoria, así, existiendo únicamente en el espacio virtual”.

Wild Gorillas Handy with a Stick,  PLoS Biol 3(11): e385, 2005  (Fuente)  

Wild Gorillas Handy with a Stick, PLoS Biol 3(11): e385, 2005 (Fuente) 

Como los que ya he señalado, son muchos otros los temas de esta antología los que, sin importar si son específicamente sobre artes mediales, resultan conceptualmente fundamentales en el ámbito de la creación cultural contemporánea: la agencia de lo inanimado (Kamila Kaard), el glitch (Rosa Menkman), el futuro del trabajo y los afectos (Elisa Giardina Papa), o los problemas de las nociones tradicionales de autoría, donde el estándar es que un youtuber utilice micrófonos de gama alta y se maneje sin dificultad en un programa como After Effects para generar sus propios chroma keys. Esto es lo que Valentina Tanni refiere en su ensayo como El Fin del Profesionalismo (Como lo conocemos), al que sigue el auge del paradójico amateur profesional.

Esta última me parece una reflexión sumamente relevante, considerando que cada vez es más común que los documentos de arte contemporáneo (desde catálogos a PDFs y páginas web) privilegien los textos de artistas por sobre las imágenes de sus obras. Libros como Mass Effect, editado por el New Museum, o Information, por la Whitechapel Gallery; las charlas de Hito Steyerl; o las páginas web de artistas como Cory Arcangel y Oliver Laric, dan cuenta de un fenómeno común, donde se privilegia la potencialidad de compartir ideas y desarrollar una práctica de las artes visuales centrada en el hacer por antes que en el mostrar. Dicho de otro modo, independiente de las cualidades formales de las obras expuestas en este libro y en el campo del arte contemporáneo en general, un rasgo común es que no se citen objetos, colores ni formas, sino conceptos comunes a todos quienes comparten la experiencia de vivir en red.

Lo que necesitamos entonces es incorporarnos a la conversación de esta nueva condición globalizada, tan apta y diversamente ilustrada en Alpha-Plus. Incorporarnos, y no insertarnos, participando desde nuestra localidad, y nuestras muy propias particularidades. Por eso me parece que este conjunto de textos es algo tan valioso para nuestra comunidad: los artistas reunidos, provenientes de diferentes contextos (aun cuando son en su mayoría europeos o estadounidenses), se refieren a temáticas globales desde sus localidades. Son capaces de establecer propuestas autorales que se comunican entre sí, a pesar de tener orígenes diversos, fundando así posiciones de resistencia a una fuerza general y hegemónica, el lado oscuro de la masificación de Internet, con su creciente homogeneización creativa e instrumentalización de la vida afectiva.

Alpha Plus. Antología de Arte Digital
Edición de Kamilia Kard
Editorial Vortex
2016

 
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